"Tener tus ojos debe ser ilegal y más si cuando miras solo inspiras a pecar"

lunes, 2 de agosto de 2010

Guaracha & Guaguancó



Espera sentada 
… a medias
barras y bancos
-olor añejo-
madera que cruje
[ron seco]
y bate la melena…

Calor… Cueros y metales,
la clave encendida.
Esencia de habano
… Salsa Sensual.
Sudor.

Va por ti,
y retumban sus caderas,
en sus pasos el son,
en sus muslos las panderetas,
sus pechos son guaracha y guaguancó
invitándote un baile…

Y con su piel de marfil
convertida en mulata,
4 tiempos por compás
y en sus manos de timbal
unas garras que te atrapan.

Es un tambor de fricción,
una zambomba de fuego
y en sus ojos grises una afrocubana
exprimiéndote el deseo.

… Y baila la pelirroja
Exorcizándose el pasado.

Corre el Caribe sudoroso
entre las costas de sus piernas
y asoleados los tacones que marcan el son
se deslizan por tus piernas.
Patrones de ritmo,
jadeos en tus oídos…

Te invita a otra pieza…

Y con aroma de mar
y una brisa silvestre
… Despiertas
Resaca
sol, aroma que asfixia
... Pecas
desparramadas en tu cama…

Uhm caballero…

… Baila la pelirroja
El mambo,
la salsa y la rumba
... Extenuado esperas la próxima pieza


Son unos tantos de los verdes…


... Y podría convertirse en Rusa,
en musa,
en misa. 



María Teresa Otero 

lunes, 19 de julio de 2010

La verdadera historia.

Le arrancó una a una
-Sus plumas-
 Deshojó sus alas
cual margarita marchita,
quizás con un tanto de remordimiento,
pero sin detenerse.

La escuchaba gritar
detrás de sus pasos
y continuó, continuó, continuó
…Jamás se detuvo
Hasta dejarla en la miseria.

Y ahora…
¿Quién era ella?
Tan sólo un ángel caido,
llanto y dolor.

Escuchaba latir su corazón
y parecía irreal
¿Qué vida tendría?
¿Quién sería ella?
Sin poder volar,
sin poder amar,
sin poder soñar.

Tan majestuosa y acabada,
tan maravillosa y degollada,
un ser alado sin alas
…. Una mortal.  

Y el tiempo transcurrió,
en un mundo pérdido,
en un mundo ausente,
en un tiempo sin minutos ni glorias.

…El tictac se detuvo

En la oscuridad
se revolcaba a gritos,
el dolor la consumía,
la mente perturbada solo imploraba piedad
a su Dios, el gran Dios
quien la arrulló en sueños…
y al ser hermosa e inocente a sus ojos
… La salvó de la muerte.

Sobrevivió
y dejó de ser ángel
para convertirse en mujer,
una mujer con historia,
con un pasado borroso
y aún asi,
tan claro y perturbable
como el de cualquier mortal.

Comenzó a transitar el camino
-El de hombres y mujeres-
… Que desconocía,
pero que se sabía de memoria.

Y cuando aprendía a respirar
-Dioxido de carbono-  
apareció aquel hombre
tan mortal como ella
 -Inocente-

Irradiando sueños
-A quién no sabía soñar-
Y vuelos
- A quien no podría volar-

***

Y comenzó su historia,
su verdadera historia.
El noble, con agujas e hilos coció las heridas
-De sus alas-
Pero ella jamás las pudo desplegar.

Era su cielo sin nubes,
su oxigeno sin aire,
su paraíso terrenal,
sus ganas, su tregua, su misericordia.  

El noble  le entregó su vida,
y ella le entregó sus miedos.

El dejó de volar
para verla de cerquita,
y ella dejó de intertarlo
pues sus alas le dolían.

El noble  -Cansado y derrotado-
Partió.

No sabía vivir sin volar
aunque alas no tenía
y ella pérdida entre el pasado
sintió que moría.

No se dejaría vencer,
si aquel la amaba
y por él vivía.  

Consumida de dolor
delgada, perdida y ausente
arrebatada, abrió sus alas
-Inmensas y azules-

¿Siempre pudo volar?
Se desgarraba su corazón

Una vez, el dolor la entregó a la miseria
y esta vez, el dolor la salvaría.
¿Lo haría?

... Dependía de aquel... 

Lo buscó debajo de las piedras,
lo buscó debajo del mar,
quería mostrarle de qué era capaz,
podía ser una mujer
-Alada-

Siempre pudo

Y lloró... 
Por cobarde lloró 
y luchó, luchó, luchó 
ella lamería sus heridas 
la que ella misma causó 
y lloró, por cobarde lloró. 

Y el noble,
su caballero sin armadura
sumido en dolor, tristezas y ausencias  
regresó a su lecho,
regresó a su hogar,
colmado de miedos e incertidumbres
-Vacío-
quizás ya no la creía capaz.  
... De que realmente pudiera volar 

Pero la amaba 

Y alli comienza la historia…
La verdadera historia

***

Que no termina jamás.  

... Ella Se prometió que nunca más temería
                                                     al arte de amar…

Aún no se si vuela, 
pero cada día al despertar 
me cuentan que al llevarle el café 
lo acaricia con sus plumas
y lo invita a soñar. 

María Teresa Otero 

viernes, 16 de julio de 2010

Su mujer bonita

Llueve,
y de pronto destilan las ganas
de cobijarse en sus brazos,
y acurrucarse en su vientre.


El, perdido y ausente
y ella con la fogata del alma
cediendo, ante la nada.


... Sueña


Y no quiere se fiera,
y no quiere cazar,
no quiere ser vagabunda de sus ansias.


Hoy, no quiere las esposas
ni el traje de cuero,
ser ama o esclava
ni fantasía mundana.


Hoy no, no quiere ser maestra
-Perversa-
Ni la alumna
-Incauta-


Llueve,
de pronto destilan las ganas
de cobijarse en sus brazos
...


El, perdido y ausente.
Ella con la fogata del alma,
cediendo, ante la nada.


Y hoy, hoy no quiere ser la enfermera
-De sus entrañas-
Ni la extraña de la barra.
Hoy no quiere ser niña
ni tampoco malvada.
No quiere tener garras
ni gemir con palmadas.


Hoy llueve
y su fuego se apaga.


Esta noche,
sólo tiene ilusiones de novata,
y entre su torrente de amor
desea caricias y besos de conteo.


Anhela percibir el olor
de su piel en llamas,
que en silencio
la mese
... La arrulla.


Y reclama,
unos besos q ahoguen
... Los sollozos
-De sus errores-
Y unas manos que bordeen las curvas...
-De su cintura-
con ternura y pasión.
con miedos
-De romperla-


Esta noche,
quiere ser princesa,
quiere ser la amada,
quiere vivir la entrega
-De un par de almas-


Esta noche,
sólo quiere ser
                      
-Su mujer-


... Su mujer bonita.


María Teresa Otero.

miércoles, 7 de julio de 2010

... Y Vuela


Si mis fallas inundaron tu razón,
y mis deudas caducaron
en las ganas de intentarlo.
¡Ven! y prueba que aún…
Puedo volar
-Despliego mis alas-

Piérdete en el delirio,
de las promesas
de crecer y madurar
en nuestras fértiles tierras
que apenas soñamos arar.

-Promesas-
Proporcionalmente tangible
a cuanto desees tocar.

¡Ven!
Toca lo que ofrezco,
respírame,
víveme, 
pruébame.

¡Ven!
Guíame en el mundo de tus sueños
de libertad y lealtad,
sin medidas del tiempo,
sin rencores, ni miedos.

…  Tan sólo con mis ganas
de descubrir las tuyas…
Tan sólo con tus ganas
de descubrir las mías
-Como una nueva mujer-

Bailemos un tango,
mientras muerdo mis labios.
Me resisto con entereza
y dignidad…
-A perderte-  
Resistete.

¡Ven!
Y quémame con tu piel ardiente,
derríteme con los blancos dientes
que mostrará tu reluciente sonrisa!
… Te haré volar.

¡Ven!
Que tu lugar vacío,
lo ocupa mi alma,
y mi espacio en blanco
lo pintan tus dedos.

Deja que mi cuerpo,
hoy sea el lienzo
que reproduzca tu arte…  
 
¡Ven!
-Despliega tus alas- 

.... Y vuela conmigo! 

viernes, 25 de junio de 2010

Cuando no esté.

Cuando no esté,  
quiero volar tan alto
que pueda tocar las estrellas
y bajarle cada una de ellas
a quienes le dieron sentido
a esa vida….

Cuando no esté,
quiero ser melodía
que arrulle los sueños
de quienes quedaron
… En aquel lugar.

Cuando no esté,
quiero sanar las heridas,
ser un ángel guardián
y proteger del dolor
a quienes permanezcan.  

Cuando no esté,
quiero reencontrarme
con quienes ser marcharon
y volver a recorrer sus perfiles
etéreos e inexistentes...  
Pero siempre míos.

Y cuando vuelva estar,
quiero reencontrar los ojos
que nunca dejaré
-De mirar-
En ningún lugar.

Aquellos…
Cincelados en mi alma.

Cuando no esté,
quiero ser las palabras
que liberen el alma de quienes las sientan.
La caricia invisible,
que destrone la soledad,
esta soledad,
-Que mata-  
Y consume.

-Como quisiera,
que no me doliera
esta oración-  

Cuando no esté,
voy a esperarles
eternamente…
Aunque no quieran llegar.  

María Teresa Otero.
25 de junio 2010


(… A un mes que mi hijo cumpla cuatro años.
… Los más hermosos cuatro años de mi vida. ) 

lunes, 21 de junio de 2010

La Caza …


(A petición de mis lector@s)  
... Un breve inicio. 
Gracias. 


Aquellas Ninfas,
objetivos de sátiros lujuriosos.

Bela, de ojos estrepitosos y piel de marfil,
su lacia melena roja alcanzaba infinidades
de lunares  transparentes
al borde de su cintura.

Isa, tan rubia como el sol,
de largas y torneadas piernas que jamás tocaban
la tierra , la tierra a la que le servían.
sus pestañas parecían con vida...    
   
Séquito de Artemisa, la cazadora…
Intensas amantes silenciosas y estrepitosas,
soñadoras y jóvenes…  

Deseosas,
de la carne y el jadeo,
de las risas y el sudor,
del vino añejo…
Del hombre, de aquel hombre
sin nombre.

Lo perseguían desde hace meses,
lo vigilaban,
lo apresuraban,
pero jamás lo asustaban…

¿Quién era ese?
Que arrancaba y helaba la sangre
de sus venas inexistentes,
adictas de su olor.

No importó,
cuando en aquella vereda
danzaban desnudas
y sus melenas se volvían medusas,
se amaban.

El viajero, casi no podía distinguir
las manos de aquel espejismo,
se acariciaban, se lamían,
se encontraban y se hurgaban.

Como si no advirtieran su presencia,
Pero lo miraban, él sabía que lo miraban,
mientras se recorrían, se devoraban,
se exploraban…

Caderas al viento,
cuellos de cisnes expuestos,
transparentes o quizas verdes no lograba distiguir,
parecian pescados, o sirenas, sirenas sin colas
…. Parecían... Parecían pecadoras.

El hombre, sabía que aquello era una trampa…
Una trampa mortal
… ¿O tal vez inmortal?
Una trampa que ya no podia evitar…

El era un cazador,
se sintió prensa,
indefenso,
de aquellas perturbantes respiraciones,
en el borde de sus orejas,
aunque no lograba establecer
cuántos metros le distanciaban…

Viajero de la vida,
¿Qué podría perder?…
Entre aquellas fantasmas, que se reían,
en cada paso.
en cada miseria,
de su lento transitar…

Se rindió,
cerró los ojos
y alzó los brazos.
Dejó caer la pesada mochila,
su hora había llegado e iría al infierno ¿O al cielo?
Con una breve sonrisa…
O una atronadora carcajada.
-Era su día de suerte-  

Aquel Trío,
fantasía de cualquier hombre,
pero esta no era su fantasía,
era la de aquellas endemoniadas Ninfas
de grandes pechos,
y rostros angelicales…

A  jirones arrebataron sus prendas
¿Serían?...¿Qué serían? 

Se dejaba llevar entre ráfagas de furia
y placer,
ardía entre pieles y muslos, 
y manos y brazos y senos y torsos y espaldas y lenguas... Y   
lo usaban… El viajero…
Se dejaba usar.

Tiró de las melenas 
de aquellos seres fluorescentes, 
inclinadas antes sus rodillas
las dejó hacer...
-Mientras moría-

Cazadoras, se han equivocado de presa (susurró) 
Han atrapado un mortal
-No me liberen….-

***
…. Y mi mente,
Y la tuya…
Comenzaron a volar.

María Teresa Otero. 
10:20pm 

viernes, 28 de mayo de 2010

Elixir de la guerra que muere

Despierto enmarañada en tu olor
Regocijada en un abrazo
Ronroneando…

La furia se perdió entre los besos,
las culpas entre los sueños,
los gritos convertidos en jadeos,
testigos infalibles
de la lucha
-Que murió-
Por ahora…


Terminaron,
las lagrimas en copas de vinos,
en almuerzos furtivos
y escapadas al placer
de complacernos.
Sólo somos tú y yo
Dragones, hadas, duendes
-Felices-
Del futuro incierto,
simplemente…
-Nuestro-

¡Como amo odiarte!
…Cuando te amo
¡Sufriendo!
Como ninfa martil
-Inexistente y sin vida-

Como amo amarte
y revolcarme,
como sirena en tus aguas
…Tan mías.
Tan verdes.

…. Y luego
las palabras,
los acuerdos,
las disculpas…


Y amo haberte odiado,
porque no odiarte ahora,
es la gloria de volar,
en tus rosas sobre mi cama,
llenas de morbo
y risas de complicidad.


El elixir de la guerra que muere,
-La reconciliación-
Que macera, exprime y estruja
cada uno de mis sentidos
-Perdidos – Encontrados-

Y en cada musculo de tu cuerpo,
se vuelcan mis latidos.
Uno a uno los cuento,
me distraigo y vuelvo a empezar.
1, 2, 3…

Hoy, se ha desvanecido,
la estatua viviente.
Se ha trasladado la tensión
-De mi rostro-
Hasta mis eclipsados muslos,
te atrapo con mis tentaculos rubios
-Y eres mío-
Como cada vez que te odio
¡Mío!
… Como cada vez que te amo

Lames mis heridas,
lamos tus heridas,
insulsa guerra de titanes,
ilógica,
pérdida,
pero tan fiera que corrompes mis ganas
de amarte, amarte
… Como nunca….
Otra vez.

El elixir de la guerra que muere,
es la paz de reecontrarnos
como cuando eramos adolescentes
Y en un ¡Hola que ta!
Me hacias temblar.

Justo ahora,
-Tiemblo-
Y me pierdo.
Reencontrandote.
Con las fundas de las almohadas
Ondeamos tan libres
Nuestras blancas banderas.
Ronroneo. 

María Teresa Otero
28-05-2010